22 de diciembre de 2010

MIEDO A LOS RUIDOS FUERTES EN LOS PERROS, ¿QUE HACER?

Es frecuente ver que algunos perros sienten un miedo atroz a los ruidos fuertes, como petardos, truenos, motocicletas, estruendos. Y al escuchar ese ruido, actúan de dos formas:


  • intentan esconderse para que "el monstruo" no lo vea, o
  • sale huyendo para que "el monstruo" no lo pille.
El perro que sale disparado (huyendo) es el que corre mas peligro, ya que envuelto en su pánico, no oye nada, no ve nada y se lleva todo por delante, con lo cual puede ser atropellado en la calle, o perderse y no sabe volver
Por lo tanto si vemos que nuestro perrito tiende a estas reacciones, debemos tomar medidas para ir solucionándolo sino, se puede agravar.



Fuente: http://www.i-perro.com/

ORIGEN DEL MIEDO:

Las causas pueden ser varias. Algunas pueden evitarse y otras no.

*Socializaciòn deficiente:  Si de cachorro nunca ha sido expuesto a ruidos fuertes, puede que de mayor genere fobias a estos

*Experiencia Traumática: Puede ser que de pequeño haya sido golpeado o atropellado por una moto, desarrollará fobia a los ruidos de este tipo de vehiculos. Si en un acto público (manifestaciones, desfiles, actos festivos etc) si fue pisoteado, o se ha perdido, donde que suelen usar bombos, trompetazos, o petardos, fuegos artificiales, puede que genere pánico al escuchar este tipo de ruidos, aunque no recuerde la experiencia, asocia los ruidos a una situación que le ha generado miedo.

*Propensiòn genética:
Algunos perros además tienen propensión genética a desarrollar miedo a los ruidos.
Son perros hipersensibles al ruido (se sobresaltan fácilmente ante cualquier sonido fuerte) o perros que ya huelen una tormenta a kilómetros de distancia aun cuando luce el sol. Eso no quiere decir que estos perros desarrollarán matemáticamente fobia a los ruidos sino que tienen más propensión a hacerlo.

*Desencadenado por su dueño:
Además, en algunos casos, la fobia del perro a un ruido (pe. trueno, petardo, etc.) ha sido desencadenado inadvertidamente por su dueño.

 Es normal que un perro que nunca haya oído un trueno se sobresalte y hasta puede que reaccio-
ne con miedo. Si en ese momento el dueño sigue comportándose normalmente y le demuestra que no pasa nada, lo normal es que el perro acabe calmándose y se vaya acostumbrando al ruido extraño. Por lo contrario si el dueño lo acaricia, lo besa, lo apretuja, le dice cosa como: ¡Pobrecito! En los ojos del perro, lo que el dueño está haciendo es premiando al perro por tener miedo. Este verá su comportamiento reforzado. El resultado es catastrófico: el perro percibe que su dueño también piensa que esta es una situación para asustarse, y además cuanto más tiembla, más lo miman. Estaremos condicionando la respuesta de miedo en su subconsciente.



COMO REACCIONAR

Tal como se explicó en el apartado anterior, lo que NO debemos hacer es calmar a nuestro perro con caricias y mimos, ya que lo que se consigue es que se agrave su conducta.
Si nos mantenemos tranquilos y relajados le demostramos que no pasa nada y en cuanto se calme es ahí cuando podremos acariciarlo y le premiamos por ser valiente.


Si el perro se esconde debajo de un sillón o silla, nunca debemos forzarlo a salir, ya que es su refugio donde hará que él se sienta tranquilo y con lo cual, le ayudará a controlar su miedo. Si intentamos sacarlo de alli, el perro percibirá que lo estamos despojando de su unica protecciòn y su miedo se convertirá en pánico, agravando con ello la situaciòn. Solamente debemos dejarlo ahi, y nosotros comportarnos como si nada pasara y no prestar atención al perro. Veremos que al cabo de un rato, se dará cuenta que no pada nada y al ver que su lider, (el dueño) esta tranquilo, salga por su cuenta de su refugio.


Ante un caso de fobia, es decir un miedo extremo, desproporcionado e irracional a alguna cosa en concreto, debemos acudir al veterinario. Este después de evaluar el estado del perro y el grado de su fobia le pondrá un tratamiento. Todos los tratamientos para los problemas de fobias suelen incluir una serie de pasos: la habituación, la desensibilización y/o el contracondicionamiento. Además el veterinario evaluará si el perro necesita medicación durante el tratamiento o no. No medique por tu cuenta a tu perro, no lo drogues. Las drogas son peligrosas, suelen tener efectos colaterales de los que no estamos al tanto. El veterinario es el experto que sabrá si tu perro necesita alguna droga, que clase puede tomar y en qué cantidad.
Pero muchos perros se pueden tratar sin usar ninguna droga o usando otros productos sin efectos segundarios como puede ser el D.A.P.

  D.A.P. (Dog Apaising Pheromone)

El D.A.P. o  feromona tranquilizadora canina es la copia sintética de una feromona emitida por las perras cuando tienen cachorros. Con esta feromona la madre tranquiliza a sus crías. Pero los perros de todas las edades responden a ella. Al ser una feromona no es un medicamento ni crea adicción. Lo único que hace es calmar al perro, haciendo que se sienta más a gusto y relajado. No afecta a animales de otras razas o a los humanos.
Los laboratorios CEVA han logrado identificar y reproducir esta feromona. La comercializan bajo forma de collares y difusores. Solo se venden a través del veterinario. El D.A.P. se recomienda en situaciones estresante para el perro (llegada a casa, socialización, control de fobias: ruidos, viajes en coche, etc.). Ayuda a reducir el nivel de miedo y ansiedad dejando al perro más apto a hacer frente a situaciones difíciles para él.
Con o sin D.A.P. el proceso de habituación, desensibilización y/o contracondicionamiento es el mismo. Solo que con D.A.P. verás que le será mucho más fácil a tu perro mantener la calma por lo que el procedo será más rápido y más fácil. Háblalo con tu veterinario.


Habituación y desensibilización

En esta fase lo que se intenta es que el perro se acostumbre al ruido que le atemoriza y desensibilizarlo.
Lo que haremos es grabar el sonido o comprar CD para fiestas que vienen con ruidos grabados de tormentas, fuegos artificiales etc. y se lo ponemos a un nivel muy muy bajo, varias veces a distintos intervalos de tiempo. Ir subiéndole la intensidad del sonido, repitiendo el proceso. En cuanto vemos que el perro se pone inquieto pararemos ese nivel de sonido. Se repite ese proceso durante varios días, hasta lograr que el perro ya no reacciona a ese nivel de intensidad. Cuando logremos que no se asuste a ese nivel, aumentamos la intensidad y repetimos el proceso, subiendole la intensidad y parando cuando observamos inquietud en determinado nivel, manteniéndoselo por días hasta que se acostumbre y asi consecutivamente.
Es un proceso que necesita de mucha paciencia y a no desanimarse si de pronto vuelve a generar miedo cuando escucha el sonido, Esto puede ocurrir, en ese caso solo tienes que volver a retomar el proceso bajando al nivel que el perro tolere en este momento. Solo es cuestion de mucha paciencia y veras que lograrás que el perro ni se inmutará cuando escuche ese sonido que tanto le asustaba.

Contracondicionamiento  

Este técnica es parecidísima a la anterior solo que además de desensibilizar al perro ante el ruido vamos a condicionarlo para que asocie el ruido con algo positivo. Lo lograremos haciendo que cuando el perro oiga el ruido que le da miedo, le pase algo bueno como por ejemplo que le den una golosina.
Esta técnica debe ser unida al proceso de desensibilización para no correr el riesgo de que el perro este tan aterrorizado que no acepte la golosina. Además debemos tener cuidado de que el perro no asocie la golosina a que lo premian por tener miedo. Por lo que si usas esta técnica premia el perro cuando no muestra miedo ante el sonido (cuando esté conforme con el volumen del sonido).


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